EE. UU. reactiva este miércoles el programa Global Entry
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) anunció este miércoles el restablecimiento del programa de viajes internacionales Global Entry en los aeropuertos estadounidenses, después de que fuera suspendido el mes pasado durante un cierre parcial aún en curso de la agencia federal, según informó la cadena CNN.
“Mientras el DHS evalúa continuamente las medidas que puede tomar ante el cierre continuo del departamento impuesto por los demócratas, el DHS reactivará Global Entry el 11 de marzo a las 5:00 a. m., hora del este. Estamos trabajando arduamente para aliviar las interrupciones a los viajeros causadas por el cierre impuesto por los demócratas”, declaró un portavoz de la agencia a CNN.
La medida busca reducir las demoras y largas filas que se han reportado en varios aeropuertos del país a raíz del estancamiento financiero que afecta al DHS desde hace cuatro semanas.
Global Entry, operado por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), permite a ciudadanos estadounidenses preaprobados y residentes permanentes legales que regresan del extranjero evitar las filas estándar de control de pasaportes mediante quioscos automatizados.
Los solicitantes pagan una tarifa, se someten a verificaciones de antecedentes y entrevistas y, si son aprobados, reciben el beneficio por hasta cinco años.
Casi un mes
Fue el pasado 22 de febrero cuando el departamento anunció que suspendería el procesamiento de viajeros a través del programa Global Entry en los aeropuertos participantes, después de que su financiamiento caducara el 14 de febrero, cuando los legisladores no lograron llegar a un acuerdo sobre un proyecto de ley de gastos.
De acuerdo con lo informado en ese momento por la entonces titular del DHS, Kristi Noem, el personal sería reasignado para centrarse en la población viajera general en los aeropuertos y puertos de entrada, lo que calificó como una redistribución necesaria de recursos.
Una decisión similar de suspender el programa nacional TSA PreCheck fue rápidamente revocada.
El cierre parcial del DHS comenzó por la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos sobre determinados cambios en la política migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump, tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales durante protestas contra las redadas de inmigración en Minnesota.
Los demócratas exigen como condición para financiar el DHS que los agentes de inmigración utilicen cámaras corporales en las operaciones, que no puedan actuar con el rostro cubierto, que deban identificarse y que sean necesarias órdenes judiciales para realizar registros en propiedades privadas y efectuar detenciones.
Los republicanos se han opuesto a varias de estas propuestas, al considerar que los cambios obstaculizarían la aplicación de la ley.
Las negociaciones entre los republicanos y la Casa Blanca siguen abiertas y, hasta el momento, no se ha concretado ningún acuerdo, por lo que los fondos para la entidad permanecen congelados.
Aunque gran parte del departamento continúa operando a pesar de la falta de fondos —y las autoridades han afirmado que las funciones esenciales de seguridad se mantienen intactas— el cierre ha generado tensiones visibles.
En los últimos días, en aeropuertos de todo el país, las filas de seguridad se han extendido durante horas debido a la escasez de personal que afecta las operaciones en los puntos de control, mientras Global Entry permanecía suspendido.
Críticas a la suspensión del programa
La suspensión de Global Entry provocó rápidas críticas de legisladores demócratas y grupos de la industria. El senador Chuck Schumer, de Nueva York, acusó a la administración Trump de usar tácticas intimidatorias al afectar las operaciones aeroportuarias durante el enfrentamiento político.
Asimismo, el representante Bennie Thompson, de Mississippi y demócrata de mayor rango en el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara Baja, afirmó que la medida parecía diseñada para castigar al pueblo estadounidense.
En tanto, la U.S. Travel Association advirtió que la suspensión aumentaría las filas en las inspecciones estándar, sobrecargaría a los oficiales fronterizos y debilitaría la seguridad al desviar la atención de los viajeros de mayor riesgo.
“Global Entry es mucho más que una conveniencia; está en la vanguardia de la seguridad nacional. Sus más de 13 millones de miembros se someten a rigurosas verificaciones de antecedentes y entrevistas. Suspenderlo no solo ralentiza las filas, sino que aumenta los costos y elimina una capa de infraestructura de seguridad que tardó años en construirse”, declaró la asociación.
