El millón de dólares de Juegos Mejorados, un debate ante el COI

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El Comité Olímpico Internacional (COI), la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, en inglés) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) desaprueban de forma rotunda los Enhanced Games (Juegos Mejorados), una competencia que, pese a las contradicciones y cuestionamientos éticos, guarda en su premio de un millón de dólares el néctar que atrae a los competidores.

Marcos Díaz, miembro de la Comisión de Asuntos Públicos y Comunicación Corporativa del COI desde 2019, considera esa competición “un disparate”, en la que quienes aceptaron la condición de doparse fallaron en quebrar los récords soñados, excepto Kristian Gkolomeev, quien rompió la marca de los 50 metros estilo libre en natación.

«No menos cierto es que los Enhanced Games demuestran que para llegar a lo más alto del potencial humano a nivel deportivo, la ventaja química del dopaje no es lo único.» Marcos Díaz

Los Juegos tienen como característica principal el dopaje permitido, bajo un discurso que, según sus organizadores, busca alcanzar “el más alto potencial humano”.

El primer análisis que dejan los resultados, explica Díaz, es que el dopaje, aunque está regulado y limitado por el deporte organizado porque se considera que otorga ventaja y “por lo tanto es trampa”, no garantiza por sí solo alcanzar el máximo nivel competitivo.

“No menos cierto es que los Enhanced Games demuestran que para llegar a lo más alto del potencial humano a nivel deportivo, la ventaja química del dopaje no es lo único”, sostiene.

Eso se refleja en que casi nadie se acercó a los récords mundiales, aun cuando el uso de sustancias estaba permitido.

“Se asumía que dopando al atleta se iban a quebrar todos los récords del mundo y apenas cayó uno de natación, con un atleta dopado y usando un traje de baño no permitido”, apunta.

El atractivo: el dinero

La oferta del millón de dólares, sumada a otros 250 mil por el primer lugar, luce demasiado tentadora para muchos atletas. Y ahí surge otra controversia frente al deporte organizado.

Gkolomeev recibió el millón de dólares por romper la marca, aunque el récord oficial continúa en poder del australiano Cameron McEvoy.

“Lo que atrajo a los atletas a participar, entre ellos Beatriz Pirón y muchos otros deportistas recientemente retirados, en su mayoría luego de pasar su pico de rendimiento, fue la remuneración económica”, dijo Díaz. Algunos de esos competidores siguen activos, como el velocista estadounidense Fred Kerley.

McEvoy estableció su récord en China, pero no recibió ningún incentivo económico. World Aquatics solo entrega premios en metálico en competiciones organizadas por esa entidad. En los Juegos Olímpicos de París 2024, los medallistas de oro en atletismo recibieron 50 mil dólares de parte de World Athletics.

“Diría que no está nada mal”, dijo Gkolomeev a Reuters sobre el premio económico. “Esto va a cambiar mi vida para bien, sin duda. Es una gran ayuda para mí y mi familia. Y sí, voy a seguir el año que viene. Quizás lo vuelva a conseguir”.

Enhanced vs COI

Sin ninguna duda, la millonaria premiación de los Enhanced Games abre un debate dentro del sector tradicional del deporte, encabezado por los Juegos Olímpicos, ya que los atletas del sistema olímpico difícilmente podrían aspirar a recompensas económicas de ese nivel.

“Eso es un llamado a la reflexión sobre qué tan sostenible es el formato del deporte bajo la premisa del olimpismo. Ojo, el olimpismo entiéndase sin paga”, explica Díaz.

El exnadador de ultradistancia asegura que planteó ese tema en una reunión del COI celebrada en Lausana, Suiza, en noviembre pasado. Llegar al más alto nivel competitivo, afirma, “es costosísimo”.

Lo más cuestionable, añade, es que ganar una medalla de oro “no representa un centavo más allá de lo que pueda aportar un gobierno o un patrocinador personal, porque los Juegos Olímpicos como tal no entregan premios metálicos”.

Pone de ejemplo que no es igual el caso de figuras multimillonarias como Roger Federer o Rafael Nadal, que el de un judoca, un pesista, un nadador o un taekwondoísta, cuyos mayores logros deportivos están precisamente en los Juegos Olímpicos y aun así no reciben premios directos.

“Quizás lo único positivo que se pueda extraer de los Enhanced Games es entender por qué esos atletas se inscribieron» y la respuesta es simple: «por la parte económica”, sostiene Díaz. Entonces se pregunta: “¿Qué le falta al sistema actual? Precisamente la parte económica”.

Díaz, también secretario general del Consejo Americano del Deporte, considera que el olimpismo todavía mantiene un modelo heredado de la época de Pierre de Coubertin, centrado únicamente en el amateurismo del atleta.

“Pero comercializamos los Juegos Olímpicos, vendemos las entradas a los estadios, los derechos de transmisión televisiva y de redes sociales; cobramos para ver el evento y no les pagamos a los actores”, apunta.

Y concluye: “Usamos las historias y las imágenes, pero no les pagamos a los atletas. A ellos no les toca un cuartillo de la tajada de ese negocio billonario que se mueve alrededor de unos Juegos. ¿Es eso justo? Yo no creo. ¿Es sostenible en el tiempo? En algún momento ese tema estará sobre la mesa”.

Pabellón de la Fama

El Pabellón de la Fama dará una respuesta futura sobre este inusual tema que destapa la atleta retirada oficialmente en abril.»Ella no puede ser sancionada», señala Díaz, pero precisa que también «depende cuáles sean los criterios de evaluación para la inmortalidad».Si los criterios de evaluación incluyen que después de retirado usted no se tome un antigripal que tiene efedrina y que está prohibido en el deporte, «entonces ella será cuestionada, pero si tú vas a medir su trayectoria deportiva, tú la tienes que medir con objetividad», expresa.»Y ella no ha hecho absolutamente nada donde haya faltado alguna regla, ni antes ni después de retirada», tras 18 años de carrera.

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